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14 Ago Los grandes beneficios de coger vacaciones

¿Tienes la sensación de que tu cuerpo se está quedando sin batería? Esa sensación de falta de energía que no te permite responder como en otras ocasiones en el trabajo, en clase o en casa? Entonces, puede que tu cuerpo (que es más inteligente que un smartphone) te esté pidiendo un descanso para poder recargarse y volver a la carga de la rutina habitual… Y para ello, ¿hay algo mejor que unas buenas vacaciones?

Agosto es la recta final del verano y el mes por excelencia de las vacaciones de verano. Es posible que para algunas personas el año se haya hecho largo y pesado, para otras puede que no, pero ¿a quien no le gusta dejar a un lado la rutina para poder disfrutar de las aventuras de descubrir nuevos destinos o descansar únicamente?


Lo cierto es que las vacaciones son más que necesarias, ya que nos ayudan a poder cambiar el chip y gracias a las agradables características de los meses de verano (especialmente si no superan los 35 grados), nos permiten disfrutar y cargar las pilas para afrontar el frío y duro invierno (Winter is coming).

Tanto si trabajáis (o estudiáis) como si no, durante el verano se cambian los hábitos de vida que se mantienen durante el resto del año. Según su etimología, la palabra vacaciones proviene del latín vacans, participio del verbo vacare: estar libre, desocupado, vacante (como un puesto de trabajo) y si analizamos otras acepciones del latin como Vacuus (vacío, desocupado libre) o Vacui dies (días de descanso), podríamos decir que las vacaciones nos liberan durante un breve periodo de tiempo de ciertas obligaciones a las que estamos sujetos.


Tomarnos unos días de vacaciones es una manera de salir de la rutina, escapar de aquello a los que nos hemos dedicado durante el resto del año y liberarnos de los horarios y las obligaciones a las que estamos atados. Pero no todas las vacaciones pueden ser igualmente reparadoras, ya que esto no depende del presupuesto con el que contemos, ni con el destino al que deseemos ir, sino de que manera decidamos vivir nuestro merecido descanso.

En la medida de tus posibilidades, permítete realizar todas aquellas actividades que más te gustan, ya sean viajar, leer, hacer deporte, una excursión solo o acompañado, disfrutar de un baño en la piscina con tu familia, tomar una cervecita con los amigos/as… En resumen, trata de hacer todo aquello que te haga sentir mejor.

Pero… ¿Qué beneficios tiene irse de vacaciones?

Nuestro estado de ánimo mejora


Como es lógico, cuando al fin comenzamos nuestras vacaciones y disponemos de días libres para hacer lo que más nos apetece, hace que estemos felices y por lo tanto hace que nuestro estado de ánimo mejore. Porque, no hay nada que levante tanto el ánimo como no tener que escuchar la alarma del despertador para tener que madrugar y poder tener la libertad de decidir que planes hacer en cada momento.

Además nuestro estado de ánimo comienza a mejorar antes del comienzo de las vacaciones. Pero ¿Por qué? porque anticipamos nuestro bienestar y comenzamos a disfrutar desde el momento en el que empezamos a planearlas. Con tan solo visualizar todo aquello que queremos hacer comenzamos a sentirnos mejor.

…Y somos más productivos antes de cogerlas


Como comentábamos antes, esa expectación de que lleguen las vacaciones nos hace estar más motivados y por lo tanto rendimos mejor en nuestro trabajo los días antes de ser por fin libres. Es posible que notemos que nuestra productividad puede incrementar en el trabajo también cuando volvamos. Si no ocurre el primer día, será en los siguientes.
Incluso, podríamos ahorrar dinero a la empresa. Hay estudios que afirman que la gente que no coge vacaciones son más propensos a enfermar. Al no disfrutar de días libres no logran desconectar y por lo tanto aunque estén en su puesto de trabajo, su mente está en otra parte, lo cual provoca un notable descenso de la productividad. Así que nuestros jefes no tienen excusa para darnos unos días libres.

Tenemos más tiempo para nosotros mismos


Pasar un tiempo a solas nos permite reflexionar y pensar acerca de nuestro futuro, nuestras aspiraciones y objetivos que queremos lograr. Nos permite escuchar esa parte de nosotros que no solemos atender cuando estamos inmersos en nuestra rutina diaria y hacer balance.

Mejoran las relaciones personales


Pasamos tanto tiempo fuera de casa inmersos en nuestras tareas que a menudo nos sentimos alejados de nuestra familia y amigos, por lo tanto las vacaciones son un momento ideal para recuperar ese tiempo perdido. Disponemos de un mayor espacio para compartir experiencias y nos ayuda a revitalizar relaciones personales y mejorar la comunicación.
Incluso nos echarán de menos… Ya sea porque te hiciste imprescindible en tu trabajo, o eres el alumno a quien todo el mundo pide los apuntes, o la mejor compañera de piso del mundo mundial, en ocasiones ocurre que aquellos con quienes convivimos a diario y no vemos durante nuestras vacaciones, nos acaban echando de menos.

Mejoran nuestra salud


Dormimos mucho mejor, ya que al no tener la tensión continua del día a día, nuestra presión arterial disminuye. Además, cuando aparcamos las preocupaciones y las obligaciones, las vacaciones nos ayudan a liberarnos del estrés. ¡Son todo ventajas!. Es momento de recuperar energías y no hay nada que se agradezca tanto en vacaciones como una buena siesta. Por lo tanto, ganamos en salud al liberarnos de las tensiones y nos permitimos un descanso del cuerpo y de la mente.

Aumentan nuestra creatividad


Cuando nos deshacemos del estrés de nuestra rutina habitual y de los horarios que nos someten a tener cada momento planificado; nuestro cerebro comienza a sentirse más inspirado y comienzan a surgir grandes ideas. ¿Nunca se os han ocurrido ideas brillantes mientras os estabais duchando? Cuando nos relajamos y logramos desconectar la creatividad comienza a funcionar. Por lo que es posible que a la vuelta nos encontremos mucho más motivados; recuerda que después de despejarte las ideas fluyen.

Nos permiten disfrutar de experiencias distintas


Y esto, nos enriquece. Visita aquellos lugares que no frecuentaste, permítete conocer gente nueva, realiza actividades diferentes a las que desempeñas habitualmente… ya que todas estas cosas que no están presentes en tu día a día serán beneficiosas y darán variedad a tu vida. ¿Qué mejor momento para hacer todo esto que en nuestras vacaciones?

Prolongan la vida


Según un estudio realizado en la Universidad Estatal de Nueva York, afirma que irse de vacaciones cada año reduce el riesgo de mortalidad hasta en un 20%. ¿Será cierto? Nosotros/as por si acaso intentaremos alargar nuestra esperanza de vida y haremos todo lo posible por irnos al menos un par de veces. 😉

Consejos para disfrutar plenamente de nuestras vacaciones


Lo primero y antes de nada, es dejar a un lado el trabajo o los estudios, de manera que podamos permitirnos desconectar libremente del teléfono móvil y el ordenador, sin dejar pendiente nada que pueda preocuparnos (en la medida de lo posible). Y cuando ya estemos listos dispongámonos física y mentalmente para disfrutar y para ello es fundamental que seamos flexibles.

¿Por qué es importante que lo seamos?

Porque no servirá de nada planificar nuestras vacaciones, sean donde sean, si en cuanto surge el menor contratiempo nos volvamos “turuleker”. Necesitamos tener una disposición de ánimo diferente a la habitual, sin sentirnos esclavos de los horarios y plantearnos un ritmo alternativo. Debemos concedernos la libertad de guiarnos por lo que nos pueda apetecer en cada momento y aceptar que eso pueda modificarse según las circunstancias. Así podremos disfrutar de las sorpresas que aparezcan y experimentar planes alternativos cuando surjan o cuando nos apetezca.


En ocasiones, ocurre que cuando disponemos de pocos días de vacaciones aparece la presión por disfrutar. Pero, aunque es normal que queramos sacar el máximo partido a nuestras vacaciones, obligarnos a disfrutar no es la mejor manera de conseguirlo y en lugar de ser el protagonista de nuestras experiencias, nos convertimos en meros espectadores.
Por tanto es preferible realizar más descansos aunque sean más breves, para así poder disfrutar de más días libres entre las vacaciones de verano que así no se nos haga cuesta arriba la vuelta a la rutina.


Así que ya sabéis, si a estas alturas del verano aún no habéis cogido unos días libres, no lo penséis dos veces ¡son todo beneficios!

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